Transcripción de vídeo
Mírate, ya de rodillas ante mí, temblando como la patética criatura que eres.
Ni siquiera puedes pararte alto en mi presencia, ¿verdad?
No, claro que no.
Eres demasiado débil, demasiado consumida ************* de mi dominio, ya perdida en la bruma de tu propia sumisión.
Cada aliento que respiras es grueso con el dulce y seductor aroma con el que he llenado el aire, envolviéndote como cadenas, nublando esa frágil y pequeña mente tuya